Acerca de
Somos un movimiento nacional impulsado por organizaciones, hogares, asociaciones eclesiales, familias, líderes y profesionales comprometidos con la niñez vulnerable en Paraguay. Creemos que cada niño, niña y adolescente tiene un valor inherente y un propósito dado por Dios, y que debe crecer en una familia segura y afectuosa. Desde una base cristiana, afirmamos que Dios es Padre de los huérfanos y que su amor es el fundamento que guía nuestra acción y visión para la nación.
Trabajamos conectando y equipando a entidades y personas para fortalecer la protección integral de la niñez y el desarrollo de vínculos de confianza. Activamos a la sociedad para ser parte de la solución, incidimos en los sistemas y procesos de protección, y promovemos una colaboración amplia entre Iglesia, Estado y otros sectores clave. Somos un movimiento que ora, construye comunidad y genera compromiso sostenible para transformar la realidad de los niños y las familias en Paraguay.
“Que cada niño, niña y adolescente en Paraguay crezca en una familia segura y afectuosa, para que todos alcancen el propósito que Dios le dio, y que toda la nación conozca a su Padre Celestial.”
Nuestra Misión es conectar y equipar entidades y personas en relación a la niñez vulnerable.
Porque DIOS nos ha adoptado y es Padre de los huérfanos, Él está en el centro del movimiento Paraguay Protege Familias.
● El enfoque está en el NIÑO/A y ADOLESCENTE, quien tiene un valor inherente y el derecho a alcanzar su propósito dado por Dios.
● Esto no se puede lograr sin el desarrollo de la FAMILIA, el mejor entorno para que un niño/a y adolescente se desarrolle y prospere.
● La IGLESIA tiene la capacidad y está encargada de liderar el esfuerzo de fortalecer a las familias, reducir la vulnerabilidad y acabar con la orfandad.
• Es a través de un MOVIMIENTO con amplia colaboración en esferas claves (como del gobierno, la educación, las artes y el entretenimiento, las empresas, la familia, la religión y los medios de comunicación) que conducirá a la transformación de las comunidades y sociedades de nuestra nación.
Tenemos por fundamento la fe cristiana y buscamos liderar con estándares que sean consistentes con las Escrituras. Lo que nos impulsa a accionar es el evangelio de Cristo y el deseo de imitarlo. Cada persona que ha puesto su fe en Dios para la salvación ha sido llamado también a vivir una vida que refleje la realidad del cambio ocurrido en su interior. Dios es amor. Él es justo. Vivimos en un mundo corrompido por el pecado. Tenemos la obligación y el privilegio de amar y buscar la justicia en medio de este mundo corrompido. Si bien la Iglesia como institución está dirigida imperfectamente por humanos, también reconocemos que nuestra fe no está en los sistemas de la humanidad, sino en el señorío de Cristo y nuestra necesidad de Dios. Nuestro enfoque principal es las iglesias, no para ser exclusivos, sino para alentar que las comunidades de fe sean activas y acogedoras en sus entornos, con conexiones y apoyos prácticos.
Reconocemos que la familia es la base de la sociedad. Creemos que la familia fue diseñada por Dios para reflejar su amor para su Iglesia, y aunque ninguna familia pueda hacerlo perfectamente, reconocemos que es su propósito principal. Dios estableció que el hombre y la mujer se unirán en matrimonio donde se amarán, se servirán y se someterán poniendo siempre las necesidades del otro por encima de las suyas para que los hijos, creciendo en una casa donde reina el amor, el perdón y el respeto mutuo puedan comprender más fácilmente la realidad espiritual del amor de Dios. La pertenencia a una familia conecta la persona a la sociedad desde que nace, y le brinda un fundamento para su desarrollo integral a lo largo de su vida. La Sociedad y el Estado son responsables de garantizar que todas las familias reciben apoyo en su rol de crianza y protección integral de todos sus miembros, en particular de los niños, desde su concepción. Toda familia, tanto la nuclear como también la extendida, requiere este apoyo en vista a su responsabilidad con los niños bajo su cuidado.
Como movimiento, estamos decididos a construir colaboración a gran escala en todas las esferas de influencia con líderes de confianza, desarrollando alianzas colaborativas fuera de nuestro equipo impulsor. Involucrando a personas de influencia en múltiples sectores no solo da impulso a este movimiento, sino que ayuda a garantizar un cambio duradero. Los niños y las familias necesitan un sistema completo de apoyo, algo que un sector aislado no puede hacer solo. Además de la comunidad cristiana, consideramos que los diferentes sectores pueden ser efectivos para ayudar a abordar las causas fundamentales de la vulnerabilidad de los niños y las familias, como el gobierno, la academia, las emppresas, los medios de comunicación e incluso el apoyo internacional, que podría brindar asistencia técnica.
Creemos que toda vida humana es creada en la imagen de Dios, sagrada desde la concepción hasta su fin natural, y que debemos ocuparnos por las necesidades físicas, emocionales y espirituales de todas las personas, especialmente las más vulnerables.
Creemos que, desde el plan de Dios para la familia y la humanidad, el matrimonio entre hombre y mujer es el cimiento de la vida familiar; el diseño de Dios para este es una relación en la que tanto el esposo como la esposa están comprometidos a amar y cuidarse unos a otros durante toda la vida.
Creemos que los niños, niñas y adolescentes tienen un valor inherente y el derecho incondicional a su desarrollo pleno e integral, y han sido puestos por Jesús como nuestro modelo del Reino de Dios (Mat.19:14). Son un regalo de Dios confiado a la responsabilidad de los padres y la familia, con apoyo de la sociedad, y prosperan mejor en un hogar donde tanto la madre como el padre están comprometidos a criarlos con amor, formación intencional y cuidado integral.
Creemos que la crianza saludable es la tarea a cargo de los padres o responsables del cuidado de niños para guiar, educar y disciplinar a sus hijos integralmente. Esta se basa en los preceptos bíblicos y diseño de Dios para la familia y la humanidad, así como en aquellas evidencias que muestran tener mayor impacto positivo en el bienestar integral de los niños, adolescentes y adultos en el entorno familiar.
Creemos que la Iglesia, baluarte de la verdad, está llamada a hacer ver el amor de Dios que predica, en especial a aquellas que han sido vulneradas de alguna manera. Los cristianos tienen la responsabilidad de promover la verdad y las prácticas sociales que mejoren la fuerza y la salud de la familia, como Dios la diseñó.
Creemos que el Corazón de Dios se quiebra por niños que viven como “huérfanos”, incluidos aquellos que están siendo abusados o descuidados en sus hogares, aquellos que son separados de sus familias y alojados en instituciones de abrigo, y aquellos quienes por abuso y/o negligencia fueron expulsados de sus hogares y/o o expuestos en las calles.
Reconocemos que el mandato bíblico a la Iglesia (Santiago 1:27) incluye:
• Cada niño que es un “huérfano social”, es decir que tiene padres vivos que no pueden cuidarle, como la mayoría de los que viven en entidades de abrigo;
• Cada niño considerado un huérfano legal, ya que uno o ambos padres han muerto;
• Cada niño con un “espíritu de orfandad”, como los que sufren de desesperanza y soledad, que es común para aquellos que han experimentado abuso sexual, física o psicológico, intimidación o explotación (en cualquiera de sus formas).
En respuesta a la “crisis de orfandad” en nuestra nación, creemos que la Iglesia está en una posición ideal para apoyar a las familias y los niños cuando la preservación o reintegración familiar son posibles, para encontrar familias que puedan acoger o adoptar, y proporcionar una comunidad de apoyo alrededor de quienes lo hacen. Nuestro objetivo es que la preservación y reintegración familiar, el acogimiento, la adopción y el mentoreo de jóvenes sean una parte importante de la vida y el ministerio de nuestra iglesia al crear conciencia y equipar a la Iglesia para que se convierta en una comunidad acogedora para todos.
Iglesias con servicios especiales, presentaciones en video y actividades de sensibilización.
Familias entrenadas
Familias alcanzadas mediante sesiones informativas
Personas alcanzadas a través del movimiento nacional de oración mensual.
Personas de alcance mensual a través de redes sociales y conexiones con iglesias.
Iglesias y pastores movilizados activamente.